Polillas

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Las polillas son insectos voladores pertenecientes al orden de los lepidópteros. En el entorno doméstico, las más problemáticas no se alimentan de sangre, sino de fibras naturales (queratina) o alimentos almacenados.

Son predominantemente nocturnas o de lugares oscuros, evitando la luz directa para depositar sus huevos en zonas tranquilas y con alimento disponible para sus larvas.

La detección temprana es clave para salvar tus pertenencias.

Las polillas no atacan a las personas, pero sí a sus bienes. Su hábitat principal varía según la especie:

Polillas de la ropa: Armarios, cajones, alfombras y lugares donde se almacenen tejidos de lana, seda o piel.

Polillas de los alimentos: Despensas, alacenas y zonas donde se guarden harinas, cereales, frutos secos o legumbres.

Se reproducen con facilidad y, si no se controlan a tiempo, pueden causar daños irreparables en ropa costosa o contaminar grandes cantidades de comida.

Daños materiales: Agujeros en ropa, tapicerías y alfombras

Contaminación: Larvas, telas de seda y excrementos en alimentos.

Difíciles de ver: Las larvas suelen esconderse en los pliegues de la ropa o dentro de los envases de comida, haciéndolas difíciles de detectar hasta que el daño está hecho.

Como saber si tengo Polillas

Aparición repentina de pequeños orificios en jerséis de lana, abrigos o seda.

Pequeños capullos o tubos de seda pegados a la ropa o en las esquinas del armario.

Ver polillas pequeñas (color dorado o grisáceo) volando torpemente o corriendo por superficies oscuras al abrir un armario.

Presencia de hilos de seda dentro de paquetes de arroz, harina o cereales.

Pequeños gusanos blancos o amarillentos desplazándose por las estanterías o dentro de los botes (incluso cerrados, si no son herméticos).

Insectos voladores en la cocina, especialmente cerca de la despensa y por la noche.

Recomendaciones y Soluciones

Si detectas estos signos, es fundamental actuar:

  • Limpieza profunda: Aspirar a fondo armarios y despensas, prestando atención a grietas y esquinas.
  • Lavado: Lavar la ropa afectada a alta temperatura (mínimo 60ºC) o congelarla durante varios días para matar huevos y larvas.
  • Almacenamiento: Guardar la ropa de temporada y los alimentos en envases herméticos de plástico o vidrio.
  • Trampas de feromonas: Útiles para detectar la presencia de adultos y reducir la reproducción.

Si la infestación persiste, contáctanos  para un tratamiento específico de fumigación o control biológico.